Ibuprofeno y Paracetamol. Después de una vacuna, le doy antitérmicos a mis hijos/as para que no tengan fiebre. ¿Hago bien?

close up of white syringe

Las vacunas son compuestos derivados de microorganismo o microorganismos atenuados con capacidad de activar nuestro sistema inmune creando anticuerpos. Estos anticuerpos se “memorizan” en nuestro sistema. Así una vez entremos en contacto con los microorganismo, no desarrollaremos la enfermedad.

La toma de paracetamol e ibuprofeno para bajar la fiebre o aliviar el malestar relacionado con la fiebre en niños/as está muy extendido en países occidentales.

Es cada vez menos habitual aconsejar por parte del pediatra la toma de antitérmicos tras la administración de una vacuna. No es tan raro escuchar este consejo en la calle.

Pues bien, un estudio publicado a finales de 2017 afirma que el paracetamol es útil para reducir episodios de fiebre de moderado grado pero no en los episodios febriles de alto grado El ibuprofeno no es tan efectivo. Lo mas importante, el paracetamol reduce la concentración de anticuerpos frente a distintos antígenos vacunales (todos los serotipos de neumococo, Haemophilus influenzae tipo b, tétanos, pertactina y difteria), reducción que se mantuvo tras la dosis de refuerzo. Aventura la hipótesis de que el paracetamol podría interferir en las fases precoces de la respuesta inflamatoria (por ello, cuando se administra horas después tras aparecer la fiebre, la interferencia es considerablemente menor). Y concluyen que no debe usarse paracetamol junto con las vacunas.

 

Fuente: Hernández Merino A. Fármacos antitérmicos y vacunas: ¿sabemos ya lo que necesitamos saber? Evid Pediatr. 2017;13:32.

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La vacuna ABvac40 contra el Alzheimer ya se prueba en humanos.

La empresa Araclon Biotech, bajo la dirección científica de Manuel Sarasa, inició en enero un ensayo clínico de fase I con la vacuna ABvac40 contra la enfermedad de Alzheimer no presentando hasta el momento ningún efecto adverso en los pacientes en los que se administró la vacuna.

En este ensayo clínico no valora la eficacia sino la seguridad y tolerancia de la vacuna en pacientes con enfermedad de Alzheimer leve o moderado.El ensayo clínico está coordinado por la Fundació ACE, se realiza en Barcelona bajo la supervisión de la doctora Mercé Boada, y es un estudio ciego sobre un total de 24 personas: 16 pacientes diagnosticados y en estadio leve y ocho pacientes que reciben placebo. Está previsto que finalice en 2015.

El mecanismo de acción consiste en inmunizar a la masa neuronal del péptido β-amiloide (40 y 42). Este péptido está implicado en el desarrollo de la enfermedad provocando degeneración neuronal en los cerebros de los pacientes afectados.

El APP se libera al espacio exracelular a través de una secretasa (α). Éste APP no es amiloidogénico. El APP puede tomar una ruta alternativa siendo procesado por otro tipo de secretasas (β y γ) produciendo Aβ que puede permanecer en estado soluble pasando al líquido cefalorraquideo (LCR) o agregarse formando fibras amiloides insolubles.

El APP se libera al espacio extracelular a través de una secretasa (α). Éste APP no es amiloidogénico.
El APP puede tomar una ruta alternativa siendo procesado por otro tipo de secretasas (β y γ) produciendo Aβ que puede permanecer en estado soluble pasando al líquido cefalorraquideo (LCR) o agregarse formando fibras amiloides insolubles.

Sarasa ha remarcado que los resultados de esta fase “no los sabremos hasta el año que viene, cuando hayan pasado todos los pacientes. Ahora lo único que sabemos es que no ha habido ningún efecto adverso, que es lo importante“, pero no conocen otros detalles de las pruebas. Una vez que se conozcan los resultados se iniciará una segunda fase, para analizar su funcionamiento, “si se ha estimulado el sistema inmunitario” de los pacientes o no, y aplicar distintas dosis, si bien “eso lo sabremos en año y medio“, ha recalcado.