Alcoholismo. Definición, adicción, tolerancia, dependencia psicológica, tratamiento…. Todo lo que debes saber.


alcoholismo

La adicción a cualquier sustancia psicoactiva es una patología cerebral que implica cambios funcionales y/o estructurales del cerebro. Se considera una enfermedad crónica, con recaídas, caracterizándose por la búsqueda compulsiva del elemento al que se es adicto (craving), pese a sus consecuencias nocivas. En la actualidad, el término adicción se utiliza para adjetivar conductas con características de dependencia no originadas por sustancias químicas, como el juego, la comida, la televisión, el sexo, etc., donde viene a significar: necesidad imperiosa de llevar a cabo un comportamiento que no tiene en cuenta las consecuencias nocivas para el individuo y su entorno familiar, laboral y social. La drogodependencia integra elementos físicos (consecuencia de fenómenos neuroadaptativos), psicológicos (cambios en el comportamiento) y sociales. La dependencia física se define como un estado caracterizado por la necesidad de mantener unos niveles determinados de una droga en el organismo, desarrollándose un vínculo droga-organismo. Sus dos componentes principales son la tolerancia y el síndrome de abstinencia agudo o de retirada.

La tolerancia se considera un fenómeno adaptativo del organismo, que con el consumo continuado de una sustancia psicoactiva (como el alcohol) pierde sensibilidad a la misma, lo que implica la necesidad de aumentar la dosis para conseguir el mismo efecto. El síndrome de abstinencia agudo (o de retirada) se presenta cuando se suspende bruscamente la administración de la sustancia psicoactiva (abstinencia por supresión) o bien se administra un antagonista (abstinencia precipitada) y cursa con una serie de signos y síntomas físicos y psíquicos de gravedad y perfil variable, según la sustancia, los cuales ceden con la administración de ésta o de sus sustitutos farmacológicos.

La dependencia psicológica o craving es el deseo irresistible de repetir la administración de la sustancia para obtener la vivencia de sus efectos placenteros y/o evasivos y/o evitar el malestar de privación. Se trata de un fenómeno dinámico que varía de unas personas a otras y que incluso en una misma persona es diferente según la situación y el tiempo de evolución de la dependencia. Sin duda, constituye uno de los principales obstáculos para el mantenimiento de la abstinencia una vez que ésta se ha conseguido. La dependencia social está determinada por la necesidad de consumir la sus- tancia como signo de pertenencia a un grupo social que proporciona una clara señal de identidad personal y, en el caso de alcohol y el tabaco, tiene una gran relevancia por tratarse de drogas de carácter legal (aunque otras, como la cocaína o la marihuana, también tienen importantes connotaciones sociales, a pesar de ser actualmente ilegales).

En definitiva, la drogodependencia es una enfermedad crónica y recurrente que se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de la sustancia psicológica pese a sus consecuencias nocivas, la pérdida del control de la administración y la aparición de estados emocionales negativos (disforia, ansiedad, irritabilidad) cuando no se tiene acceso a la misma. En general, el consumo de drogas está más extendido entre los hombres que entre las mujeres. La edad media de inicio se mantiene estable en los últimos años, siendo las drogas de inicio más temprano las bebidas alcohólicas (13,7 años), junto con el tabaco y los inhalables volátiles (13,5 y 13,2 años, respectivamente) .

EL ALCOHOL EN LA POBLACIÓN.

El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en nuestro medio, seguido del tabaco, el cannabis, la cocaína, el éxtasis y los alucinógenos, y los opiáceos. La mayoría de la población española consume bebidas alcohólicas esporádica o habitualmente; en la población de 15 a 64 años la tendencia temporal de la prevalencia de consumo de bebidas alcohólicas de forma esporádica o habitual parece estable; entre los estudiantes de 14 a 18 años la prevalencia de consumo de alcohol en los últimos 12 meses también se mantiene sin cambios: 74,9% en 2006, 72,9% en 2008 y 73,6% en 2010 y, sin embargo, desde 2006 se viene observando una marcada tendencia ascendente de las intoxicaciones agudas (borracheras) y el consumo intensivo. Así, la prevalencia mensual de borracheras (haber experimentado una en el mes previo) se ha incrementado, pasando de un 28,0% en 2004 a un 29,5% en 2008 y un 35,6% en 2010.

SÍNTOMAS Y EFECTOS DEL ACOHOL.

Los efectos sobre el sistema nervioso central del alcohol etílico (etanol) derivan de su interacción con los sistemas de neurotransmisión mediados por el ácido gamma-aminobutírico (GABA), glutamato, opioides endógenos, dopamina, serotonina, acetilcolina, noradrenalina y adenosina, bien directa o indirectamente. La toxicidad orgánica del alcohol no es menos compleja, afectando a casi todas las funciones corporales; en concreto, su consumo crónico está asociado a afecciones gastrointestinales, enfermedades cardiovasculares, pulmonares y musculo-esqueléticas, trastornos reproductivos, daño prenatal, carencias nutricionales, alteraciones hormonales, ciertos tipos de cáncer, alteraciones neurológicas y enfermedad psiquiátrica.

EFECTOS DEL ALCOHOL EN EL SNC

La supresión de la utilización de alcohol en el sujeto dependiente (alcohólico crónico) desencadena unos síntomas que, en orden creciente de gravedad, consisten en: ansiedad, temblor fino (manos, labios, lengua), sudoración, taquicardia, hipertensión leve, náuseas, cefaleas, cambios de humor, convulsiones, midriasis, fiebre, disminución del nivel de conciencia, amnesia, desorientación espacial y temporal, alucinaciones auditivas, alucinaciones visuales microzoópsicas*, alucinaciones táctiles, agitación psicomotora e ideas delirantes (delirium tremens).

TRATAMIENTO DEL ALCOHOLISMO.

En el tratamiento del alcoholismo deben contemplarse dos situaciones: el tratamiento del síndrome de abstinencia y la prevención de la recaída.

SINDROME DE ABSTINENCIA

En el tratamiento del síndrome de abstinencia las benzodiazepinas, y particularmente el diazepam (Valium®), vienen siendo utilizadas desde hace años, administrándolas 4 veces al día durante 5 días.
Otros fármacos útiles son el óxido nitroso, que induce analgesia psicotrópica
El clometiazol (Distraneurine®), derivado de la vitamina B1, que presenta acciones sedante, anticonvulsivante e hipnótica de corta duración;
La tiaprida (Tiaprizal®), antipsicótico atípico eficaz para el tratamiento de las náuseas, la sudoración y el insomnio.
El haloperidol, antipsicótico clásico (butirofenona) útil en pacientes que presenten alucinaciones y cuadros muy agitados con delirium tremens.
También se han utilizado los betabloqueantes (propranolol -Sumial®-) para disminuir el temblor, la sudoración y la taquicardia, el agonista α2 adrenérgico clonidina y la vitaminoterapia (B1, B6 y B12), para prevenir el déficit de vitaminas del grupo B, asociado frecuentemente al alcoholismo.

PREVENCIÓN DE RECAÍDAS

El tratamiento de prevención de la recaída se debe establecer una vez superado el síndrome de abstinencia; en él es imprescindible la realización de psicoterapia individual, familiar y grupal, siendo necesario realizar un seguimiento y una evaluación del cumplimiento terapéutico. En lo que se refiere al tratamiento farmacológico de la dependencia alcohólica se distinguen tres tipos básicos:
–  Fármacos aversivos del alcohol o interdictores, entre los que se encuentran el disulfiramo (Antabus®) y la carbimida cálcica, que, al inhibir la aldehído-deshidrogenasa, producen, tras la ingesta de etanol, una acumulación plasmática de acetaldehído, el cual da lugar a un síndrome (shock acetaldehídico o efecto antabús, en referencia a la denominación comercial del disulfiramo) caracterizado por vasodilatación cutánea con rubefacción facial, sudoración, sed, cefalea pulsátil intensa, disnea, náuseas, vómitos, debilidad, desasosiego, vértigo, visión borrosa y confusión mental. El empleo de estos interdictores da buenos resultados en adictos muy motivados.

–  Los fármacos anti-craving inhiben la compulsión en la búsqueda del alcohol sin necesidad de producir efectos disfóricos. Se emplean antagonistas opioides (naltrexona), que disminuyen la liberación de dopamina, reducen la tasa de recidiva y aumenta el tiempo de abstinencia principalmente en pacientes con historia familiar de dependencia alcohólica y con intenso craving.

–  Para disminuir la sintomatología de la abstinencia, en la actualidad se utiliza el acamprosato, que disminuye la hiperexcitabilidad neuronal al potenciar la acción del ácido gamma- aminobutírico (GABA) y antagonizar al ácido glutámico sobre los receptores NMDA (N-metil- D-aspartato). Se tolera bien, asociándose escasos efectos adversos, por lo que está indicado como terapia de mantenimiento de la abstinencia alcohólica junto a la psicoterapia. Es eficaz en adictos con niveles altos de ansiedad y en mujeres.

Otro fármacos que están siendo objeto de estudio son los que actúan sobre la transmisión serotonérgica central como, el ondansetrón, un antiemético antagonista de los receptores 5-HT3; el topiramato, un antiepiléptico potenciador de la transmisión gabaérgica y antagonista de los receptores AMPA (ácido α-amino-3-hidroxi-5-metil- 4-isoxazolpropiónico) de glutamato; y el baclofeno, un agente antiespástico, agonista de los receptores GABAB. Algunas evidencias preliminares sugieren la efectividad de otras estrategias farmacoterapéuticas, como el empleo de antagonistas del receptor can- nabinoide CB1, de agonistas parciales colinérgicos y de antipsicóticos atípicos como el aripiprazol.

En 2014, Lundbeck comercializó un nuevo medicamento para el tratamiento del alcoholismo llamado Selinicro®(nalmefeno). Si quieres saber más acerca de este medicamento vista:

Nalmefeno (Selincro®). Nuevo medicamento para la dependencia alcohólica.

Fuente:

BIBLIOGRAFÍA

  • –  Alarcón de la Lastra Romero C. Terapéutica de otros trastornos del sistema nervioso. En: Terapéutica farmacológica de los trastornos del sistema nervioso. Programa de Actualización en Farmacología y Farmacoterapia. Madrid: Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos; 2012. pp. 407-36.
  • –  Cuéllar Rodríguez S. Fármacos analgésicos. En: Terapéutica farmacológica de los trastornos del sistema nervioso. Programa de Actua-lización en Farmacología y Farmacoterapia. Madrid: Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos; 2012. pp. 1-80.
  • –  Gual A, Bruguera P, López-Pelayo H. Nalmefene and its use in alcohol dependence. Drugs Today (Barc). 2014; 50(5): 347-55. doi: 10.1358/dot.2014.50.5.2132323.
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