GINGIVITIS Y PERIODONTITIS (ENCÍAS INFLAMADAS) ¿QUÉ PUEDO HACER? ¿CÓMO SE PUEDE CURAR?


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¿QUÉ ES LA GINGIVITIS?

La persona que tiene sus encías inflamadas padece gingivitis: sus encías se enrojecen, se inflaman y sangran fácilmente. Este sangrado puede ser provocado por el ligero traumatismo del cepillado dental, por la ingesta de algún alimento de consistencia dura en contacto con el tejido de la encía inflamada o incluso de forma espontánea, en casos más graves. La encía inflamada pierde su color rosado y su textura en piel de naranja, signos característicos de salud gingival. Además, la encía inflamada aumenta de tamaño, su superficie se alisa, su color se enrojece por un aumento de vascularización e incluso puede modificarse su anatomía dejando de reseguir el cuello dental.

La relación causa-efecto entre la acumulación de placa a nivel gingival y la aparición de inflamación gingival (gingivitis) fue demostrada por un estudio ya clásico entre los estudios relacionados con la salud oral. En el estudio de Löe los individuos que permitían la acumulación indiscriminada de placa dental en ausencia de higiene oral desarrollaban una inflamación en sus encías, tras 48 horas sin higiene, que remitía completamente tras el control de la placa dental, ya fuera mecánicamente –mediante cepillado– o químicamente –mediante un antiséptico vehiculizado en forma de enjuague (colutorio), que en el estudio citado fue clorhexidina–.

Por tanto, la gingivitis provocada por el acúmulo de placa puede remitir al conseguir eliminar este acúmulo de placa mediante una higiene correcta, con un buen cepillado y el uso del hilo dental.
Un enjuague con clorhexidina o con otro antiséptico es también capaz de eliminar la placa y se recomienda su utilización como coadyuvante a la higiene mecánica. Este control mecánico y químico puede ser autorrealizado por el propio paciente. Sin embargo, cuando la placa dental se ha mineralizado se convierte en cálculo (vulgarmente “sarro”) y una higiene personal correcta no será capaz de eliminar toda la placa dental ni eliminar el acúmulo de cálculo. Para conseguir este objetivo, se requerirá la realización de una limpieza periódica por parte de un dentista o higienista dental (profilaxis periodontal) que mediante el uso de aparatos de ultrasonidos y curetas manuales –pequeños utensilios para eliminar de la raíz dental el acúmulo de cálculo– conseguirán restablecer la salud gingival. Cabe recordar que la gingivitis no ocasiona pérdida de los tejidos de soporte y por tanto es considerada una patología reversible.

En pacientes jóvenes, fumadores, estresados y con una mala higiene dental, puede aparecer un cuadro denominado gingivitis ulcerativa necrotizante (denominada actualmente como enfermedad periodontal necrotizante) que cursa con sangrado, dolor, destrucción necrótica de las papilas gingivales (la zona de encía entre diente y diente) y halitosis por la destrucción de tejido vivo. Esta afección suele relacionarse con la presencia de espiroquetas en la placa dental y su tratamiento requerirá cobertura antibiótica (habitualmente con amoxicilina, metronidazol o tetraciclinas) y tratamiento para la eliminación del cálculo bajo anestesia local por parte del dentista. Para tratar el cuadro agudo es importante prescribir clorhexidina tópica para controlar la placa dental ya que el cepillado puede resultar tremendamente molesto sobre las lesiones. Si se destruye el tejido de soporte periodontal el cuadro pasará a denominarse periodontitis necrotizante.

¿QUÉ ES LA PERIODONTITIS?.

La inflamación gingival que provoca la pérdida irreversible de los tejidos de soporte del diente es denominada periodontitis. Aunque clásicamente se había aceptado la idea de que cuando la gingivitis no se trataba debidamente esta enfermedad podía evolucionar y avanzar hasta convertirse en periodontitis, en la actualidad se establece que la periodontitis es una enfermedad multifactorial donde intervienen factores psicosociales, sistémicos y de estilo de vida.
En la periodontitis, la encía inflamada se separa de la superficie radicular y se forma una “bolsa periodontal”, espacio entre la encía y el diente que está colonizado por la placa bacteriana patógena. El sistema inmunológico del cuerpo lucha contra las bacterias a medida que la placa se extiende por debajo de la línea de las encías –cuello del diente–. La placa subgingival tiene una composición bacteriana diferente a la placa supragingival, con mayor presencia de bacterias anaerobias y Gram negativas. Se cree que los lipopolisacáridos bacterianos activan una serie de citoquinas proinflamatorias de las propias células del huésped, tales como macrófagos, neutrófilos y fibroblastos, los cuales son los mediadores que provocan la destrucción del hueso alveolar y de los tejidos periodontales.

Una periodontitis crónica sin tratar podría llevar a la pérdida de piezas dentales.

FACTORES DE RIESGO DE LAS ENFERMEDADES GINGIVALES Y PERIODONTALES.

La gravedad de la patología periodontal variará en función de la interacción entre la agresión bacteriana y la respuesta inmunoinflamatoria del huésped. Los factores de riesgo que modifiquen esta relación de forma negativa facilitarán una mayor progresión de la patología, como el caso de las personas fumadoras, con osteoporosis, con estrés, con diabetes o con estados de inmunode- presión.
a) Tabaco. Fumar es uno de los factores de riesgo más significativos relacionados con el desarrollo de la periodontitis. Por otra parte, el hábito de fumar o usar otros productos del tabaco (poco habituales en España como el tabaco de mascar o el snuff pero habituales en los países escandinavos) puede disminuir el efecto de algunos tratamientos periodontales.
b) Cambios hormonales en niñas/mujeres. Estos cambios pueden hacer que las encías se tornen más sensibles y faciliten el desarrollo de la gingivitis.
c) Diabetes. Las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar infecciones, entre ellas la periodontitis, dada su menor capacidad defensiva frente a la agresión bacteriana y a los defectos en la vascularización. La periodontitis, al ser un foco infeccioso, dificulta el control glicémico de estos pacientes y algunos estudios ya han demostrado que el tratamiento de la periodontitis mejora el control glicémico en pacientes diabéticos.
d) Estrés. El estrés puede provocar una disminución en la capacidad inmunitaria de defensa del cuerpo y dificultar su lucha contra las infecciones, entre ellas las enfermedades periodontales.
e)Medicamentos. Ciertos medicamentos, tales como los antidepresivos y algunos de los indicados para el corazón, pueden afectar la salud bucal porque disminuyen la producción de saliva. (La saliva ayuda a proteger los dientes y las encías).
f) Enfermedades. De igual manera, enfermedades como el SIDA, que merman las defensas del cuerpo facilitan el desarrollo de enfermedad periodontales.
g) Genética. La investigación revela que la genética también interviene en el desarrollo de las enfermedades periodontales y que ciertas personas son más propensas a sufrir periodontitis.

SINTOMATOLOGÍA DE LAS ENFERMEDADES GINGIVALES Y PERIODONTALES.

El sangrado de la encía es el principal signo de alerta de un problema en los tejidos de soporte del diente. Una encía sangrante es una encía enferma que requiere tratamiento. Sin embargo, algunos pacientes, pese a sufrir un problema periodontal no relatan sufrir sangrado gingival. Muchas veces, esta inflamación se encuentra enmascarada por un hábito tabáquico que disminuye la circulación sanguínea por su efecto vasoconstrictor. En otras ocasiones, la utilización de enjuagues antisépticos de gran potencia, como la clorhexidina, consiguen desinflamar la parte exterior de la encía, donde el principio activo consigue actuar, pero son incapaces de alcanzar el interior de una bolsa periodontal y la inflamación permanece activa. Incluso algunos pacientes, relatan no sangrar nunca al cepillarse, pese a tener sus encías inflamadas, ya que al cepillarse utilizan una técnica incorrecta que evita frotar la zona del diente cercana a la encía y, por tanto, su posterior sangrado al alcanzarla.

Otro síntoma de patología periodontal puede ser la halitosis o mal aliento constante. La mayoría de halitosis tienen su causa en un problema de la cavidad oral, y gingivitis junto a periodontitis son las patologías que más habitualmente suelen ser su causa. Algunos estudios han mostrado que la producción de mal olor es el resultado del metabolismo de las bacterias Gram negativas. La halitosis se debe a la presencia de gases olorosos que principalmente se asocian a la producción de compuestos sulfurados volátiles en la hidrólisis de proteínas a aminoácidos como la cisteína, cistina y metionina en el metabolismo de microorganismos.

Unas encías enrojecidas, la pérdida de la forma lobulada de la encía alrededor del cuello dental, la molestia al masticar por la inflamación gingival o la hipersensibilidad dental por la exposición de la raíz por la pérdida de soporte periodontal son algunos otros signos y síntomas de las enfermedades gingivales y periodontales. La movilidad dental, por la pérdida de un importante porcentaje del soporte óseo así como la aparición antiestética de espacios entre los dientes son signos de una enfermedad periodontal muy avanzada.

TRATAMIENTO DE LA GINGIVITIS Y PERIODONTITIS.

Tengo gingivitis, ¿cómo me trato?Lo primero que queremos decir es que no creemos en los remedios caseros contra la gingivitis. Entre los ingredientes activos para el control de la placa bacteriana (antiplaca/antigingivitis) el más potente, considerado como el patrón de actuación o gold standard es la clorhexidina. La clorhexidina es una bisbiguanida catiónica, que se une a la hidroxiapatita del esmalte, a la película adquirida y a las proteínas salivares. Parece ser que la clorhexidina inhibe la formación de placa bacteriana por los siguientes mecanismos:

a) Por la unión de grupos ácidos aniónicos en las glucoproteínas salivares y por ello reduciendo la formación de la película y la colonización de la placa.

b) Por la unión con las bacterias salivares y la interferencia con su adsorción al diente.

La sustantividad es una propiedad que mide el tiempo de contacto entre una sustancia y un substrato en un medio dado. Al tratar infecciones dentales la sustantividad de un agente es muy importante, puesto que éste necesita un cierto tiempo de contacto con el microorganismo para inhibirlo o eliminarlo, y la saliva, junto al rápido recambio celular en la cavidad oral, tienden a reducir esta sustantividad. La clorhexidina es el preparado que ha demostrado una mejor sustantividad. Parece ser que se une a la mucosa oral a través de la capa de mucina que la recubre. Esto se consigue por la adsorción de la clorhexidina sobre los grupos carboxilo de la mucina (debido a su carga molecular positiva) y posteriormente es liberada en forma activa y sostenida de estos lugares al ser desplazada por los iones de calcio segregados por las glándulas salivares, manteniéndose los niveles bacteriostáticos durante varias horas. En la actualidad se cifra la sustantividad mantenida de la clorhexidina en una cifra alrededor de las ocho horas. Por tanto, su máximo efecto se obtendrá con una frecuencia de utilización de tres veces al día.La clorhexidina presenta un amplio espectro de actividad: Gram +, Gram –, hongos, dermatofitos y algunos virus. Sin embargo, su capacidad se reduce en presencia de agentes aniónicos por los cuales es atraída –carga molecular negativa– (como algunos detergentes de los dentífricos –lauril sulfato sódico– o con el flúor).

El principal efecto secundario del uso de la clorhexidina es la tinción dental debido a precipitación en la unión diente-clorhexidina de los cromógenos de la dieta así como un aumento en la acumulación de cálculo por su carga molecular positiva. Este efecto es dosis dependiente. Por tanto, a mayor frecuencia de utilización del producto o utilización con una concentración más elevada, aumentaran sus efectos no deseados, aunque también aumentará su efectividad. Otro efecto no deseado de la clorhexidina es la modificación del sabor, apareciendo un regusto metálico en la alimentación.

La efectividad de la clorhexidina en la prevención de la formación inicial de placa y en la dispersión de la placa preformada, ha hecho que dicho fármaco se utilice en aquellas ocasiones donde las técnicas de higiene oral convencionales realizadas en forma diaria son difíciles (como tras una intervención quirúrgica o en casos de enfermedad periodontal necrotizante) o como coadyuvante previo al tratamiento de la gingivitis o la periodontitis por parte de un profesional de la salud oral.

Otros ingredientes activos en el control de la placa bacteriana son los agentes esenciales. La combinación más conocida es la combinación de cuatro constituyentes de aceites esenciales (timol, eucaliptol, mentol y metilsalicilato) en disolución alcohólica. Esta formulación tiene un efecto antiplaca inferior al de la clorhexidina pero un efecto antigingivitis (antiinflamatorio) superior. Entre sus principales desventajas cabe recordar su gusto particular junto con una sensación de quemazón durante su uso.

El triclosán, es otro ingrediente activo con efecto antiséptico de amplio espectro, derivado fenólico no iónico, soluble en lípidos y que carece de los efectos de tinción de los agentes catiónicos –como la clorhexidina- que fue inicialmente incorporado en las formulaciones de pastas dentales. Posteriormente fue incorporado en los enjuagues como agente antimicrobiano. Mientras que el triclosán por si solo no tiene o tiene poca sustantividad, existe evidencia de que su retención oral puede ser aumentada mediante su combinación con copolímeros de metoxietileno y ácido maleico (como el denominado comercialmente como gantrez) o con citrato de zinc (que además aporta un efecto astringente). El triclosán actúa sobre la membrana plasmática bacteriana, al inhibir la síntesis de los lípidos, vertiendo su contenido al aumentar su permeabilidad (disrupción) consiguiendo un efecto bactericida. Además, tiene un efecto antiinflamatorio. A pesar de la existencia de estudios sobre la eficacia antiplaca y antigingivitis de dichos colutorios con triclosán, la mayoría de estos estudios son a corto plazo.

El último ingrediente activo antiplaca que mencionaremos en este apartado es el cloruro de cetilpiridinio, compuesto de amonio cuaternario, que tiene una moderada actividad inhibitoria de la placa. Actúa provocando la ruptura de la pared celular y alterando el citoplasma bacteriano. Aunque tiene una mayor retención oral inicial y una actividad antibacteriana equivalente a la clor- hexidina, es menos efectivo en la inhibición de la placa y en la prevención de la gingivitis por su falta de sustantividad (es rápidamente reabsorbido por la mucosa oral). Se ha demostrado que las propiedades antibacterianas de este compuesto se reduce considerablemente una vez absorbido en una superficie y esto puede estar relacionado con su naturaleza monocatiónica que deja pocas áreas libres disponibles para la función antibacteriana.

Fuente:
Guía de Formación “Mes de la salud bucodental”,Elías Casals i Peidró.

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